Las leyendas de Salamanca #2 Casa de las Conchas

La Casa de las Conchas dio lugar a sus propios misterios y habladurías con el paso del tiempo. Las leyendas más conocidas acerca de este hermoso palacio giran en torno a las más de 300 conchas que decoran su curiosa fachada, cuyo origen y significado también a suponer un misterio. La mera elección de este elemento ornamental supone ya un cierto enigma y es fruto de algunas controversias. Algunos autores afirman que son una muestra de la pertenencia de los Maldonado a la Orden de Santiago, mientras que otros piensan que las conchas se colocaron en honor al escudo de armas de la esposa de Rodrigo Maldonado (formado por barras y conchas). También se ha manejado la posibilidad de que fueran un añadido posterior y que aludieran al símbolo nobiliario de los Pimentel.La leyenda más recordada de la Casa de las Conchas cuenta que la familia propietaria del palacio escondió sus joyas en uno de estos elementos decorativos de la fachada, documentando el tesoro ocultado pero no la concha en la que se depositó. Con esto, se habría ofrecido la oportunidad a cualquier persona de buscar estas joyas en una de las conchas, dejando una cantidad estipulada como fianza. De encontrar el tesoro, podría llevárselo junto con el dinero dejado en prenda; pero de no ser así perdería su fianza.

Otra historia menos extendida es la que afirma que bajo una de las conchas de piedra se oculta una onza de oro. Curiosamente, esta es una historia que podría estar más cerca de la realidad, ya que era costumbre poner una moneda de oro en los cimientos de los edificios y tal vez pudo hacerse en alguna de las conchas del palacio.

Existe también una leyenda bastante curiosa en referencia al escudo de los Maldonado, que luciendo flores de lis puede apreciarse sobre el dintel de las puertas del palacio. Según esta historia, el rey de Francia otorgó a Aldana, un antepasado de los Maldonado, el honor de llevar en su escudo la flor de lis propia de los Borbones. Aldana había vencido en duelo al duque de Normandía, y el rey, para evitar la muerte de su hijo, le habría hecho este ofrecimiento a cambio. Cuando el honor fue otorgado, el rey dijo en francés “cette fleur de plat est maldonnéè”, que podría traducirse como “Esta flor es mal donada”; pero como Aldana no sabía nada de francés, pensó que se le estaba otorgando el nombre de “Maldonado”, cambiando desde entonces su apellido por éste.

Por fin, se cuenta también que los sótanos de la Casa de las Conchas fueron durante un tiempo utilizados como cárcel por parte de la Universidad, ya que en este lugar los estudiantes habrían pagado las penas impuestas por el Maestre Escuela.

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