Las leyendas de Salamanca #1

LAS CALLES TENTENECIO Y POZO AMARILLO

CALLE TENTENECIO           

Un lugar emblemático de la ciudad es la famosa cuesta de Tentenecio, próxima a la Catedral Vieja y cuyo nombre está ligado a una de sus historias más conocidas. En tiempos esta calle llevó el nombre de Calle de Santa Catalina.

Dice la leyenda que un día San Juan de Sahagún, un fraile agustino que vivió en el siglo XV, y actual patrón de la ciudad de Salamanca (12 de junio), caminaba por esta calle, cuando un toro enorme que se había escapado de un mercado cercano se adelantó por ella. Todo el mundo fue contagiándose por el pánico que creaba el animal. El toro corría embistiendo todo lo que encontraba en su camino, cuando, llegado a la altura del santo se disponía a embestir a una mujer con su hijo en brazos, y San Juan, al ver el peligro, se plantó frente a él y poniéndole la mano en la cabeza le gritó “¡Tente, necio!”. El toro se quedó hipnotizado y volvió manso, volviendo los transeúntes a la tranquilidad y apacibilidad de Salamanca. Desde entonces, la calle se llama así Tentenecio, en recuerdo del prodigio del santo.

CALLE DEL POZO AMARILLO

Otra calle relacionada con el santo, y que tiene el nombre de otro milagro es la de Pozo Amarillo, que es una de las arterias que sale de la Plaza Mayor. En cierta ocasión, paseaba San Juan de Sahagún por la calle hoy denominada “Pozo amarillo” cuando observó que varias personas se arremolinaban en torno a un pozo en el que había caído un niño. Tras varios intentos infructuosos de sacar al niño del pozo por parte de varios de los presentes, San Juan intenta hacer llegar hasta el niño el cordón de su hábito pero resulta demasiado corto. En ese momento, sube misteriosamente el nivel del agua hasta poner al niño a salvo, asiéndose al cordón que San Juan le había tendido. Hoy se recuerda con una placa en el lugar en el que se cree ocurrió el milagro.

Decenas de personas han sido testigos a lo largo del tiempo de los numerosos milagros que, en distintos lugares de la ciudad, ha protagonizado San Juan de Sahagún, patrón de la villa, cuyas reliquias se encuentran en la impresionante Catedral Nueva de Salamanca. Una estatua en una fachada de la Calle Pozo Amarillo nos recuerda el sorprendente milagro por el cual San Juan de Sahagún salvó a un niño de ahogarse en un pozo. Hoy en la céntrica Calle Toro se alza la Iglesia de San Juan de Sahagún, que le rinde peculiar homenaje, relatando con relieves en su fachada algunos de sus milagros.

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