Visitar Toledo en un día

Situado a media hora en tren desde Madrid, Toledo ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Toledo es conocido por ser la Ciudad de las Tres Culturas, por la convivencia de judíos, musulmanes y cristianos. Su cultura y su historia son una mezcla de tiempos y pobladores, de culturas y religiones; todos los estilos están en sus monumentos, todas las actividades seculares se representan en ella y su visita engrandece el alma. Situada en alto y rodeada por el foso natural del río, no deja dudas de su emplazamiento defensivo y de vigilancia.

Puente de Alcántara

Dejando la estación de trenes cuando venimos por el Paseo de la Rosa, de repente, nos encontramos con la fascinante estampa del espléndido y majestuoso Alcázar y, a sus pies, parte de la muralla toledana. Sobre el río Tajo se encuentra el puente de Alcántara: es una vista que no deja impasible a nadie y por mucho que la gente la conozca y la vea todos los días, no se puede apartar la mirada de esta imagen asombrosa de día y mágica de noche.

Zocodover

Dejando el puente a la espalda y subiendo una escalera, se llega al centro neurálgico de Toledo, el «mercado de las bestias» árabe, hoy conocido como Zocodover: esta plaza no solo ha sido un mercado árabe, sino también el lugar por donde corrían los toros y se organizaban las cucañas en las fiestas de la localidad. Pero, hoy es el centro de la vida, con restaurantes y tiendas. 

Alcázar

Siguiendo a la izquierda, se encuentra el Alcázar, una fortificación sobre rocas, ubicada en la parte más alta de la ciudad. Su privilegiada situación ha hecho de él un lugar de gran valor estratégico militar, y así lo intuyeron los diversos pueblos que se asentaron en él. Su nombre se debe a uno de esos dominadores, los árabes, que fueron los que lo llamaron «Al Qasar», que significa «fortaleza». 

En una de la torres del Alcázar hay la Biblioteca de Castilla-La Mancha; de acceso libre, tiene unas maravillosas vistas desde los ventanales. También es posible tomar un café o un aperitivo en la cafetería que se encuentra en la parte más alta de uno de los torreones. Las vistas son increíbles.

Museo del Greco

 A diez minutos desde el Alcázar, se encuentra el Museo del Greco: es una casa-museo dedicada al pintor manierista Doménikos Theotokópoulos, nacido en Creta pero que produjo la mayor parte de su obra en la ciudad toledana. La institución, que se inauguró en 1911 para reunir obras del artista cretense, es una recreación de la que utilizó el pintor para trabajar. 

Monasterio de San Juan de los Reyes

Siguiendo por la Calle del Ángel hay el Monasterio de San Juan de los Reyes, construido bajo el patrocinio de la reina Isabel I de Castilla con la intención de convertirlo en mausoleo real, en conmemoración de la batalla de Toro y del nacimiento del príncipe Juan. Se trata de una de las más valiosas muestras del estilo gótico isabelino y el edificio más importante erigido por los Reyes Católicos. El convento es, además, un monumento conmemorativo de los logros de los Reyes Católicos y de su programa político. 

Leyenda sobre la imagen de la Virgen

Volviendo hacía el Zocodover es posible pasear por la Calle Alfileritos, donde, al comienzo y en una pequeña hornacina situada en el muro de la izquierda se puede ver una imagen de la Virgen, ante la que se encuentran numerosos alfileres de diversos colores y tamaños. Se trata de ofrendas de las jóvenes toledanas a la Virgen María solicitando su especial intervención para conseguir el novio adecuado. Tradicionalmente, las muchachas Toledanas han acudido a aquel lugar donde, tras rezar una oración y formular su deseo, se pinchaban ligeramente con un alfiler que luego ofrecían a la Virgen como prueba de amor y esperanza.

Según la leyenda, una dama de la ciudad y el capitán de las tropas imperiales de Carlos V han sido separados por causa de la guerra; todas las noches, la dama, acompañada por su dueña, acudía a rezar frente a la hornacina de la Virgen, rogando por la vida de su enamorado, así como por su pronto regreso a Toledo, y allí permanecía rezando hasta altas horas de la madrugada. Como a veces la vencía el sueño, ordenó a la dueña, que si esto sucedía, la pinchara con un alfiler a fin de mantenerla despierta, alfiler que luego ofrendaba a la Virgen como testimonio de su sacrificio.

El tiempo fue transcurriendo, mientras aumentaba el número de alfileres, hasta que, finalmente, el capitán regresó, sano y salvo, junto a su fiel enamorada. Los amigos y familiares de la pareja, conocedores del hecho, achacaron el regreso del capitán a las oraciones de su dama, así como a los alfileres depositados en la hornacina. Los comentarios se extendieron por toda la ciudad, y pronto otras jóvenes, en parecidas circunstancias imitaron a su perseverante conciudadana, y así se creó la costumbre, entre las mujeres toledanas, de dirigirse a la calle, llamada desde entonces, de los alfileritos, a fin de pedir a la Virgen fortuna para encontrar al hombre de sus vidas, y tras pincharse levemente, ofrecerla el alfiler, confiando en que se repetiría el viejo sortilegio de amor y esperanza. 

Mezquita del Cristo de la Luz

Al fin de la calle, girando a la izquierda es posible llegar a la mezquita del Cristo de la Luz, anteriormente mezquita de Bab al-Mardum, en el barrio de San Martín. De las diez mezquitas que llegó a tener la ciudad, es la mejor conservada. En época musulmana era un pequeño oratorio ligado a una puerta de acceso a la ciudad para uso de los recién llegados a Toledo o para la preparación a la salida. 

Puerta de Bisagra

Desde la iglesia es posible llegar a la Puerta de Bisagra, de origen musulmán, de cuya época conserva restos en el segundo cuerpo interior. Su nombre deriva de la palabra árabe Bab-Shagra, que significa «Puerta de la Sagra». Fue totalmente reconstruida bajo los reinados de Carlos V y Felipe II, según las trazas de Alonso de Covarrubias. Está formada por dos cuerpos, entre los que se intercala una plaza de armas. 

Mirador del Valle

Dejando la puerta, es posible coger el bus que os llevará al Mirador del Valle donde hay una imponente vista de la ciudad. Por último, desde el Mirador será posible caminar por 15 minutos llegando a la estación de trenes. 

Ábaco Salamanca Spanish

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